domingo, 15 de junio de 2008

Reglas básicas de composición visual.

La composición debe estar al servicio de los centros de interés de la imagen. En toda imagen hay que saber distinguir entre lo que hay que destacar y lo accesorio. Por ejemplo: en la imagen de un rostro, los ojos suelen ser los centros de atención, si se trata del retrato de una persona el centro lo encontramos en la cabeza y en los objetos o paisajes el centro será aquello sea de mayor tamaño, que esté más nítido en la imagen y más iluminado o con brillo.

Como primera regla, se establece no colocar en el centro absoluto del cuadro el centro de interés porque es la zona del encuadre débil. Tampoco debe colocarse en los bordes del cuadro porque podría perderse en la composición. Los puntos fuerte se hayan con la sección aurea de la imagen. Esta se consigue dividiendo la imagen en 9 partes iguales. El cruce de las líneas de división te darán los puntos fuertes de la imagen.
Los números representan las zonas de mayor poder de atracción. El 1 representa la de mayor poder.

Hay que evitar que las líneas de los elementos se enfrenten coincidentemente con las del cuadro. En definitiva hay que evitar la frontalidad y buscar la diagonal para aportar dinamismo a la composición, sobre todo cuando lo fotografiado es intrínsecamente estático, rígido y lineal.











Evitar que el horizonte quede justo en la mitad del encuadre, debe colocarse en el primer tercio o en el segundo tercio de la composición. Para dar sensación de profundidad se debe buscar un elemento en primer plano que proporcione esa sensación.










También hay que tener en cuenta que al leer una imagen estamos condicionados por nuestros hábitos de lectura, para nosotros, de izquierda a derecha y de arriba abajo. Los recorridos en la lectura de la imagen pueden ser modificados por los elementos de la composición. Las líneas de la mirada crean recorridos visuales con mucha fuerza en la composición.

La formación de recorridos visuales es una manera de sugerir o crear sensaciones. Los recorridos en línea curva sugieren calma, voluptuosidad y belleza. Las líneas quebradas dan sensación de vitalidad y/o violencia. La dirección vertical es intensa y la horizontal tranquila.

En los retratos a personas o animales hay que evitar cortar la figura justo por las articulaciones, da la sensación de que la está desmembrada.

Todo esto son consejos, pero por supuesto no me hagáis caso, las reglas están para romperlas.

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