lunes, 24 de diciembre de 2007

Un consumo responsable

Para muchas personas un consumo responsable es comprar barato, para otras puede ser comprar calidad, incluso para los más drásticos puede ser no consumir. Pero no voy a hablar de nada de esto. Cada persona dependiendo de su personalidad, estatus social, nivel educativo, etc, tiene una necesidad de consumo diferente. Con necesidad no me estoy refiriendo solo a necesidades vitales como pueda ser el alimento, sino también, a necesidades tan importantes en la sociedad actual como la identidad (moda), la socialización (móvil) o el ocio. Con la satisfacción de esa necesidad se termina un tiempo de consumo.

La sociedad de consumo lo que propone es que nunca se llegue a satisfacer esa necesidad y el consumo por lo tanto sea continuo y sin interrupción. Por eso por ejemplo, pensad que las rebajas de enero no se han creado para ahorrar dinero al consumidor sino para promover un consumo que en teoría no debería suceder por la llamada “cuesta de enero”. De todos modos, sin negar el carácter comercial de las festividades, el problema mas acusado no está localizado temporalmente y es el consumo cotidiano.

La forma habitual de comprar de la mayoría de las personas es la esencia del consumismo. No le ha ocurrido nunca que ha ido a comprar algo específico que necesitaba y ha acabado llevándose más cosas de las que tenía previstas e incluso en muchas ocasiones no se ha llevado lo que tenía pensado comprar en un principio. Normalmente cuando ocurre esto, usted se ha gastado más dinero del que en principio era suficiente para satisfacer su necesidad. Pero esto no es lo peor, porque eso significa que has dejado sin satisfacer una necesidad y por lo tanto al siguiente día, semana o mes usted volverá a intentar satisfacerla, probablemente con el mismo resultado y acumulando necesidades insatisfechas. Es un círculo vicioso de consumismo e insatisfacción.

Esta es la esencia de grandes superficies, mercados y centros de consumo. Está demostrado que cuando se sale a comprar a una gran superficie sin una lista de compra se suele gastar un 20% más y al mismo tiempo es más probable que se olvide comprar algo realmente necesario. El “ir a mirar” es lo más peligroso porque probablemente siempre te lleves algo. De ahí que Ikea por ejemplo venda comida muy barata dentro de su superficie. La gente de nivel medio-bajo que suele comprar en Ikea va a comer (aunque no sea una comida de calidad es barata) y de camino a mirar, con la consiguiente alta probabilidad de llevarse algo. Todo esto es beneficioso para la empresa y para la creación de una sociedad cada vez más consumista, pero no para el consumidor.

Para concluir definiré lo que es realmente un consumo responsable:
• Llevar siempre a las grandes superficies una lista de compra.
• Ir a buscar exclusivamente lo que pone en la lista o lo que tenías pensado.
• Permanecer el menor tiempo posible dentro del mercado o gran superficie.
• Entender la compra como una responsabilidad y no como un divertimento.
• Comparar los precios entre los distintos establecimientos.

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